Honor al vino
El vino, nectar de dioses capaz de hacer despertar todos los sentidos del hombre. Su origen, se pierde en la oscuridad de los tiempos, para unos originario de Egipto, para otros de Mesopotamia, no pretendemos discutirlo, solo queremos contribuir modestamente a que continué formando parte de nuestra cultura. En nuestro país, el vino nos ha acompañado desde hace mucho tiempo, uno de los indicios más antiguos que nos señalan la posibilidad del cultivo de la vid, lo ha arrojado estudios paleobotánicos realizados en el sur de la Península Ibérica, en Mazagón (Huelva).
Remontando dichos cultivos a finales del tercer milenio antes de nuestra era. Mucho ha llovido desde entonces y mucho ha evolucionado la elaboración del vino. Hoy en día la unión de la tradición, la técnica y la ciencia, nos permite probar unos vinos que de seguro nada tienen que ver con aquellos a los que, según Varrón, autor de época romana (siglo I a.c.), los hispanos llamábamos Bacca, obtenidos de una variedad de uva que denominábamos Coccolobin. Loor pues a los del territorio español, y con una copa llena de un somontano, brindo por ti, ese despistado que está leyendo estas líneas.
Y mientras, escucho a Paganini.
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