Colisión espacial
En diciembre de 2004, el asteroide 2004 MN4 tuvimos cierta preocupación cuando
los astrónomos estimaron que tenía una
posibilidad entre 38 de chocar con la Tierra en el año 2029.
Ahora, gracias a muy precisas observaciones de radar realizadas los días
27, 29 y 30 de enero de 2005 los científicos refinaron aún más su trayectoria.
Todavía estamos seguros de que no chocará con la Tierra, pero por
poco. Y la ocasión presentará un espectáculo que solamente se ve a simple vista
cada mil años.
La NASA, dentro de su Programa de Objetos Cercanos (Near Earth Objects) y utilzando las observaciones del radiotelescopio de Arecibo (Puerto Rico), ha calculado que el asteroide pasará a una distancia de 4,7 radios terrestres (unos 30.000 kilómetros) de la superficie de nuestro planeta. Esta es la mitad de la distancia predicha anteriormente (los satélites geoestacionarios de comunicaciones, por ejemplo, están situados a una altitud de unos 36.000 kilómetros).
El objeto debería alcanzar una magnitud de 3,3 (es decir, similar a la estrella más débil de la Osa Mayor y, por lo tanto, visible a simple vista) mientras se esté moviendo hacia el noroeste cruzando el Sextante y Cáncer a una velocidad de 42º por hora. Así que si estáis disfrutando de una noche estrellada ese día, mirad al cielo porque un espectáculo así solo ocurre una vez cada 1.300 años.
Así pues a pesar de agoreros, profetas varios, y supersticiones populares (será un 13 de abril cuando esté más cercano), nuestro planeta seguirá su curso a través del espacio sin nada apocalíptico que cambie otro día normal. Lo cual es de agradecer porque la energía de su impacto sería de unos 850 megatones, es decir, 15 veces más poderosa que la mayor bomba de hidrógeno jamás probada, y unas 60 veces más poderosa que la explosión de Tunguska en 1908.
La NASA, dentro de su Programa de Objetos Cercanos (Near Earth Objects) y utilzando las observaciones del radiotelescopio de Arecibo (Puerto Rico), ha calculado que el asteroide pasará a una distancia de 4,7 radios terrestres (unos 30.000 kilómetros) de la superficie de nuestro planeta. Esta es la mitad de la distancia predicha anteriormente (los satélites geoestacionarios de comunicaciones, por ejemplo, están situados a una altitud de unos 36.000 kilómetros).
El objeto debería alcanzar una magnitud de 3,3 (es decir, similar a la estrella más débil de la Osa Mayor y, por lo tanto, visible a simple vista) mientras se esté moviendo hacia el noroeste cruzando el Sextante y Cáncer a una velocidad de 42º por hora. Así que si estáis disfrutando de una noche estrellada ese día, mirad al cielo porque un espectáculo así solo ocurre una vez cada 1.300 años.
Así pues a pesar de agoreros, profetas varios, y supersticiones populares (será un 13 de abril cuando esté más cercano), nuestro planeta seguirá su curso a través del espacio sin nada apocalíptico que cambie otro día normal. Lo cual es de agradecer porque la energía de su impacto sería de unos 850 megatones, es decir, 15 veces más poderosa que la mayor bomba de hidrógeno jamás probada, y unas 60 veces más poderosa que la explosión de Tunguska en 1908.
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